pujnabi story
HEREJES
Es el olor a curry lo que me está volteando. Sí, digo bien: olor. Aroma es una palabra que persió efecto hace unos días cuando pasó un mes desde que llegué a esta ciudad.
En el oído un reggae profundo, una banda de la que no sé ni el nombre. Es casi lo único que me queda de mi casa. Las valijas se van llenando de regalos y ropa nueva que no le deja lugar al poco equipaje que llegó conmigo.
Es difícil explicar lo que se siente estando tan acompañada. Acompañada de esta gente que me sigue la sombra, y al mismo tiempo sola porque no los conozco.
Me fumo un cigarrillo a orillas del río. Pienso que no fumaba antes de llegar a la India. La India te cambia, siempre. Y hoy, escribo también fumando frente a mi laptop polvorienta. Ese es otro tema, el polvo que tengo hasta en la boca, entre los dientes y en las uñas.
Sin embargo, un día de estos te encuentro a vos. Por la calle.
Te acercás a pedirme fuego ¿ves como le saco provecho a mi nuevo vicio? Los extranjeros nos distinguimos a kilómetros de distancia, como carteles luminosos en medio del desierto.
- vivís en el Ashram, te ví en el comedor- decís.
De pronto tenemos una relacíon cercana, vivimos en el mismo lugar y compartimos la misma "herejía". Es que fumar dentro del Ashram está totalmente prohibido. Tambie´n comer cualquier cosa que haya tenido "ojos" y acercarse a alguien del sexo opuesto en una forma "poco amistosa".
Entramos a algo que se parece a un bar y hablamos por dos horas. Mientras tanto, el hindi que nos sirve más y más Masala Tea mira disimuladamente mi escote. Nos reímos, compartimos las molestias que en realidad sólo son nostalgias de nuestros respectivos países y nos quedamos en silencio un rato, esperando que pasen el tiempo y las ganas de besarnos.
Con el paso de los días se complica seguir las indicaciones del Gurú. Tal vez sea el momento indicado para oponerse a las reglas, pero ninguno toma la iniciativa. Así que volvemos caminando y entramos por la puerta de atrás.
Acá, cerca de mi laptop, aplasto la colilla con la ojota, pido otro té y escribo. Quizás hoy sea el día en que no te encuentre solamente en mis cuentos.
